Hoy cumpliría 47 años el «Potro» Rodrigo…

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Rodrigo, el cordobés que atravesó con su música todas las clases sociales. Foto: Gentileza.

El popular cantante de cuarteto que llevó su música a todo el país nació un 24 de mayo de 1973.

Cuando tenía diez años y escribía canciones a escondidas, para que no le vieran les faltas de ortografía, sólo dos personas sabían que Rodrigo Bueno, el mayor de sus tres hijos, llegaría lejos. Fueron Eduardo “Pichín”,  y Beatriz Olave.

Y claro, cómo eran sus padres, nadie les creía. Pero el tiempo les dio la razón. Había nacido el 24 de mayo de 1973 y a los 5 años, su padre, que era productor musical en Columbia y BMG, le hizo grabar un disco de canciones infantiles, Disco Baby. A los 12 años, el nene se plantó y no quiso ir más al Colegio Lasalle.

Prefirió ayudar a su abuela en el reparto de diarios, a la madre en el kiosco o al padre, en su disquería. Mientras  tanto, ensayaba rock en el garaje de su casa con una improvisada banda de amigos, hasta que el grupo Manto Negro lo invitó a subir al escenario y a los 13 años, selló con ellos su ingreso a la industria musical.

Probó varias cosas, hasta que su padre quiso llevarlo a Buenos Aires para probarlo como solista.

En 1987, difundió su primer disco, La foto de tu cuerpo, con PolyGram, pero el gran cambio fue en 1991 con Aprendiendo a vivir: 10 mil discos vendidos. Todavía entonces a Rodrigo lo llamaban “Bebote”: “El Bebote muere el 5 de abril del ’91 en Fantástico Bailable, ahí me ponen por primera vez ‘El Potro’. Es que Córdoba es un zoológico, está ‘La Mona’ Jiménez, Pocho ‘La Pantera’, Miguel ‘Conejito’ Alejandro, El ‘Potro Rodrigo’… Nosotros somos un cuento que la gente lee y consume”. Y lo que siguió fue imparable.

Gracias a Lo mejor del amor, ganó un premio ACE al Mejor Artista Musical de  1996. Fue disco de oro con La leyenda continua (1997), cuádruple disco de platino con Cuarteteando (1998).  Pocos meses antes de morir, había dado 49 conciertos por la costa atlántica en un rally desenfrenado de 9 días. Había llenado 13 Luna Parks, había incluso subido al templo argentino del boxeo vestido de boxeador. Había escrito para Diego Armando Maradona “La mano de dios” (porque los ídolos también tienen sus propios ídolos) y todo era una ola imparable. Sin embargo, había revelado que recibía amenazas de muerte –le habían incluso enviado una bala con su nombre grabado- y estaba agotado. Ya había anunciado que luego de una gira por varios países de América Latina, cerraría su vida de cantante con un mega concierto en Miami, se jubilaría y se dedicaría a producir música, como su padre. Pero no tuvo tiempo.

El 24 de junio de 2000, luego de una presentación en la sala Escándalo, en La Plata, mientras conducía por la Autopista Buenos Aires-La Plata, hubo una situación confusa entre él y un coche que se le había adelantado. Se fue contra el pararreil y murió en el instante, junto con Fernando Olmedo, el hijo del capocómico. Horas antes había cenado con Pepe Parada y una belleza nueva, Karina Jelinek, en la parrilla El Corralón. Allí, Olmedo le dijo que nunca lo había escuchado cantar en vivo, y Parada lo convenció para que se subiera a la camioneta y lo acompañara a La Plata.

El, de 27  años, y Olmedo fueron los únicos ocupantes del auto que fallecieron. Dentro de un mes se cumplen 20 años de su desaparición. Y se fue con el mérito de haber sido el cordobés que logró imponer el cuarteto en Buenos Aires.  Tras su muerte, el sello Magenta, editó de apuro dos discos compactos: Homenaje (150.000 copias) y Grandes Exitos (250.000), que se agotaron. Se calcula que Rodrigó Bueno vendió en vida, por lo bajo, 9 millones de discos.

Ni la uniceja ni el tabique torcido empañaron su fama de seductor y cuando murió, lo lloraron varias viudas. A la vedette Marixa Balli la había conocido en 1992, cuando él la convocó para que lo acompañara en el videoclip de “La chica del ascensor”. Tuvieron una relación de tres años y, según Balli, el hit “Lo mejor del amor” fue una canción que El Potro había escrito pensando en ella. Cuando él tenía 23 años conoció a Patricia Pacheco, con quien tendría un hijo, Ramiro, a los pocos meses.

Con idas y vueltas, este vínculo también se quebró de algún modo, a pesar de que el ídolo popular habría dicho que Pacheco era la persona con quien quisiera tener otro hijo. De hecho, cuando fue el accidente automovilístico que le costó la vida, madre e hijo lo acompañaban en su vehículo, y no su última conquista, Alejandra Romero, la cantante con quien había compartido algún tema en sus presentaciones en el Luna Park. Como si al tablero le faltara una pieza, nueve años después de su fallecimiento, la actriz Graciela Alfano reveló que cuando compartieron la tapa de una revista de actualidad, en abril de 2000, volvieron a encontrarse en un hotel alojamiento, aunque ella tuviera una relación estable con Matías Alé.  Un auténtico mito nunca descansa.

LO MEJOR DEL «POTRO»:

Fuente: Perfil

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