EL día del ascenso, Juan Carlos Olave le detuvo un penal a Mariano Pavone. Foto: Getty.

Éste sábado se cumplen 10 años del histórico ascenso de Belgrano (Cba) a Primera División, el aquero e ídolo de la institución se refirió a cómo vivió el plantel los minutos previos al partido y la especial felicitación que recibieron.

A 10 años del partido en donde Belgrano de Córdoba mandó a River al descenso y consiguió el ascenso, los recuerdos en los protagonistas siguen estando más que presentes. Y es que para muchos significó el hecho más importante en su carrera futbolística. Uno de los protagonistas de esa historia fue el arquero e ídolo, Juan Carlos Olave, quien se llevó las luces al atajar el penal que podía haber cambiado lo sucedido. Es por eso, que el jugador recordó no solo como vivió el plantel los 90 minutos finales, sino el llamado especial que recibieron para felicitarlos.

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Las horas previas a uno de los partidos más importante de la historia de un club no suelen ser para nada fácil, se necesita de mucha templanza y seguridad en uno mismo para poder llegar al momento con la cabeza lo más fría posible, y de eso Olave sabe, quien fue el encargado de transmitirle su seguridad a los compañeros: «Yo fui el único que pudo dormir la noche anterior. Los demás no durmieron. Hasta Rigamonti, que compartía la habitación conmigo, se despertó tres o cuatro veces. Imaginate el contexto. Todos mis compañeros estuvieron en el lobby del hotel hasta las 6.30 de la mañana y habrán dormido entrecortado una o dos horitas. Después nos levantamos a desayunar y hubo que salir para la cancha. Pero no había nada que frenara el coraje de ese equipo».

Sin embargo, el equipo que salió a la cancha no demostró nada de lo sucedido la noche anterior: «Lo más loco de todo fueron los huevos de ese plantel, que salió a la cancha con una hombría y un coraje total para traernos el ascenso a Córdoba ante uno de los equipos más ganadores del mundo. Nos demostramos a nosotros mismos que podíamos y sorprendimos a River con la agresividad e intensidad con la que jugamos. Al Monumental fuimos a defender lo logrado».

Si hay un momento que quedó grabado en la memoria de todos los hinchas «Piratas» fue el penal atajado a Pavone, que significó, finalmente, ese tan ansiado ascenso: «Lo que habíamos estudiado de Pavone era que tenía una tendencia a patear fuerte hacia la izquierda, pero le amagué a la derecha y me terminé tirando ahí. Lo realizado fue todo por intuición. Tomé la decisión sobre el final. Como la pelota venía fuerte y rasante, me dio la posibilidad de atraparla y no dar rebote».

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Uno de los momentos que quedará guardado en la memoria del jugador es cuando el plantel recibió la llamada de Diego Armando Maradona desde Arabia Saudita, donde se encontraba dirigiendo: «Me parece que lo llamó al Cabezón Campodónico y él se lo pasó a Farré. Nosotros estábamos todos callados, a ver si podíamos escuchar qué decía. Guille estaba con los ojos abiertos y casi no contestaba», ja. Creo que Diego le dijo algo así como que “fue uno de los goles que más grité en mi vida y nos felicitó por la valentía y el coraje del equipo. Imaginate, que Maradona nos mandara un saludo era algo mágico. Más sorprendente, incluso, que lo que habíamos logrado».

Finalmente, Olave se refirió a lo que significa ese logro a nivel personal y a la repercusión que tuvo en los hinchas: «Fue el más trascendente. Pero lo que más celebramos fue que vino después. Con la base del equipo, logramos cosas impensadas para el club: jugar copas internacionales, posicionarnos a nivel nacional como un equipo protagonista, peleando campeonatos… Belgrano tenía un protagonismo que el hincha deseaba. Le ganábamos a los equipos grandes, jugábamos de igual a igual contra cualquiera y eso fue lo más importante de aquel ascenso, todo lo que vino después». 

Fuente: TyC Sports