El ex-arquero de River Plate y la Selección Argentina de Fútbol, falleció a los 93 años de edad. El deceso se produjo a las 4:40 de hoy en la clínica en la que estaba internado desde hace 10 días.

Uno de los arqueros emblemáticos del país, nació en Rufino, provincia de Santa Fe, el 12 de junio de 1926. Fue uno de los primeros en jugar con los pies en el arco, dándole así una gran innovación al puesto de arquero. Debido a su importancia en el fútbol argentino, en el día de su cumpleaños se celebra en Argentina el «Día del Arquero».

Debutó en River Plate en 1945, cuando apenas tenía 18 años y su último partido lo disputó en 1968 con 42 años de vida. Integró «La Máquina» en la década del ´40 y «La Maquinita» una década más tarde. Formó parte de una época dura en el «Millonario», estuvo en 11 de los 18 años de sequía de títulos entre 1957 y 1968.

En la Selección Argentina tuvo su mejor participación en la Copa de las Naciones en 1964, donde concluyó con la valla invicta, en tanto tuvo el sabor más amargo en el combinado nacional en 1958, cuando cuando en en el Mundial de Suecia fue castigado por la afición responsabilizándolo del 1-6 ante Checoslovaquia, lo que le costó la salida del equipo por varios años.

“Yo fui un arquero que nació arquero, de esos que tienen habilidad de jugador de campo, de saber pegarle a la pelota, de gambetear, de cabecear. Pero para eso, hay que llevar al arco confianza, técnica, intuición para salir a cortar una jugada. Yo fui de esos arqueros que impiden la última instancia”, recordó hace poco tiempo.

“Yo quise hacer que al arquero lo observaran más, que vieran que era importante, porque en él empieza la seguridad del equipo. El que sabe que tiene un buen arquero juega respaldado. Siempre se hablaba de que el más tonto o al más gordito lo mandaban al arco”, agregó, acaso como una forma de reivindicación del puesto.

HOMENAJE A AMADEO CARRIZO:

Por Redacción.

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