Mariano Toedtli ya no tiene crédito en el hincha de Godoy Cruz. Foto: Diario UNO.
La crisis ya no se disimula. Godoy Cruz empató 0-0 frente a Deportivo Madryn por la Primera Nacional y el clima en el estadio "Feliciano Gambarte" fue decididamente hostil. Silbidos, insultos y hasta invasión de algunos simpatizantes al campo de juego marcaron el final de otra tarde frustrante.
El equipo sumó su segundo partido como local en el torneo y volvió a mostrar las mismas falencias: escasa generación de juego, abuso de centros y una alarmante falta de gol. La paciencia se agotó rápido y el enojo bajó desde las tribunas mucho antes del pitazo final. La policía debió intervenir cuando algunos hinchas ingresaron al césped en medio de la bronca generalizada.
En ese contexto, la figura de Mariano Toedtli quedó en el centro de la escena. El entrenador, que apenas lleva cuatro partidos oficiales al frente del plantel, suspendió la conferencia de prensa y fue el último en abandonar el estadio, en silencio. Un gesto que alimentó aún más las dudas sobre su continuidad, en un momento donde el equipo no encuentra respuestas y la dirigencia tiene por delante una semana sin competencia por la suspensión de la próxima fecha.
Los números explican el malestar. El Tomba no pudo ganar en lo que va del año y acumula once partidos sin triunfos en el Gambarte desde su regreso oficial el 19 de julio de 2025, cuando empató 0-0 ante Sarmiento de Junín. Desde entonces, el renovado estadio se transformó en un escenario de frustraciones: ocho empates y tres derrotas.
La última victoria allí fue el 7 de agosto de 2021, en plena pandemia, cuando venció 2-1 a River Plate en el ciclo anterior de Marcelo Gallardo. Incluso la última alegría como local fue en el estadio Malvinas Argentinas, el 28 de abril del año pasado, 1-0 ante Atlético Tucumán con gol de Agustín Auzmendi y Esteban Solari como DT.
Tampoco gana oficialmente desde el 1 de septiembre del año pasado, cuando superó 3-1 a Platense como visitante bajo la conducción de Walter Ribonetto. Demasiado tiempo para un club que necesita resultados urgentes.
El "Gambarte", que soñaba con ser el impulso de una nueva etapa, hoy es sinónimo de presión. Y en medio del enojo popular, el futuro de Toedtli quedó pendiendo de un hilo.
